El año 2010, enmarcado por los festejos de la independencia a cargo del sexenio panista, presentó el aliciente reflexivo acerca de la tensión política y social que existe entre el estado-nación y la diversidad étnica. Esta obra trae una vez más a la mesa de discusión al colonialismo interno, mismo que desecha la posibilidad del reconocimiento a los grupos indígenas que, por lo general, se usan como fórmulas arqueológicas del pasado. Bajo estas directrices, la alternativa apuesta a que, frente a todo colonialismo debiera emerger alguna propuesta emancipadora que enfrente al entramado hegemónico, a fin de solicitar la construcción de un estado incluyente y respetuoso de la diversidad.