Un tupido misterio ha rodeado a Shakespeare durante más de 450 años: en sus obras refleja grandes conocimientos de materias como ciencias ocultas, medicina, leyes, filosofía, mitología clásica, religión, costumbres cortesanas, historia antigua, cocina, astronomía, arte, música, tácticas navales y demás saberes de su tiempo, por lo cual a muchos autores les resulta muy difícil imaginar cómo pudo recabar toda esa información.