En contra de una creencia muy extendida, la historia del colapso de la URSS no fue el despliegue inevitable de una tragedia a la que conducía la inviabilidad del socialismo soviético. En realidad, fue la historia del triunfo de una cierta tendencia dentro de la propia revolución. En este libro, Roger Keeran y Thomas Kenny sostienen que el derrumbe y desintegración de la URSS no se produjeron a causa del fracaso objetivo del socialismo, sino que fueron producto principalmente de las políticas que Mijaíl Gorbachov puso en marcha después de 1986.