Un temerario espíritu poético se abre paso entre las sombras que proyecta su propia luz. Cada palabra surgida de su pluma se condensó para siempre en la página con innumerables significados tras la sencillez de su estructura. La de Varela es una poesía del riesgo, que se reconstruyó a sí misma en cada nuevo poemario, e inexorablemente le dio la vuelta a las cosas para encontrar en su doblez respuestas a la voracidad de la vida y al presentimiento de la muerte. El suplicio comienza con la luz reúne la totalidad de la obra poética de esta peruana merecedora del Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2001).