De El Zarco, se puede decir que presenta tres lecturas y tres líneas argumentales básicas: por un lado está el paisaje, la parte física que es descrita por Altamirano, de una manera detallada; plena de colorido. Por otro lado está la parte psicológica, donde también el escritor presenta los personajes y ambientes con sumo cuidado; podemos casi palpar con la imaginación la antigua hacienda de Xochimancas, o el poblado de Yautepec.