Bordar es un viaje de autodescubrimiento. Es cuestión de abrir los ojos, tomar aguja e hilo y aventurarse. Como en la familia Madrigal, cada quien tiene dones únicos y cualidades que le hacen especial y le unen con los suyos. Esos vínculos son como las puntadas de un bordado en el que todas las hebras son necesarias para que las creaciones tomen forma.