A más de trescientos años de su publicación, este libro no ha perdido vigencia y se sigue estudiando con provecho. Ramazzini tenía 67 años cuando publicó su libro en Módena, en 1713, había ejercido la medicina desde 1679 y había dedicado su atención por más de 20 años al estudio y atención de las enfermedades asociadas con ocupaciones específicas. Este hermoso libro describe las experiencias a la cabecera de sus pacientes así como la descripción de sus lugares de trabajo, y resulta sorprendente que las determinantes laborales, con los matices del progreso, sean las mismas. Por ejemplo, los problemas del oído asociados al ruido inevitable de forjas y herrerías de la Italia del siglo XVII, persisten, pero ahora se agregan los problemas de los músicos de rock que a edades muy tempranas han perdido el 30% de su capacidad auditiva; los de los empleados de las Casas de Bolsa del mundo y los empleados de pista de los aeropuertos. Considerando que en el Secretaría del Trabajo y Previsión Social hay en proceso 75,000 demandas por riesgos laborales es válido preguntarnos por qué en México la Medicina del Trabajo no es una especialidad atractiva para los médicos.