nttttt Si un libro nuevo de Juan Luis Panero siempre es una grata noticia para los amantes de la poesía, este que presentamos ahora es doblemente bienvenido, porque desmiente las propias declaraciones del poeta sobre los pocos versos que escribía últimamente y reafirma su voluntad de no quedar mudo después de la publicación, hace cerca de dos años, de su Poesía completa (1968-1998) (Marginales 153). Miguel García Posada, crítico de El País, saludó su aparición como u00abun acontecimiento editorial de primer orden en el campo de la líricau00bb, y Víctor García de la Concha (Abc) comentó la obra en estos términosu00a0: u00abHe aquí un libro mayor en la historia de la poesía de los últimos treinta añosu00bb. Enigmas y despedidas ofrece otra vuelta de tuerca sobre la apesadumbrada percepción de los efectos -devastadores- del paso del tiempo. La memoria recupera lugares, personajes, escenas, incluso objetos, en apariencia fugaces o ya desvaídos como u00abhumo al atardeceru00bb, pero que a los ojos del recuerdo se nos descubren premonitorios, revestidos, de pronto, de todo un universo de referencias. Son experiencias que, desde una honda melancolía, también nos descubren la omnipresencia de la muerte, de cuya injerencia hablan más que nunca los poemas de este libro. Dividido en tres partes, u00abHumo al atardeceru00bb, u00abEl destino y los sueñosu00bb -tres prosas poéticas que recrean un momento y un personaje histórico- y u00abDocumentos de la melancolíau00bb, el libro insiste en los enigmas que acrecientan contra todo pronóstico el misterio de lo vivido, que usurpan el puesto a viejas certezas y agudizan el sentimiento de pérdida de tanto momento del pasado, así como en las muchas despedidas a las que nos obliga la conciencia de un irremediable final. ntttt