El autor nos ofrece una mezcla de narrativa e interpretación, que apela siempre a la reconstrucción de la historiografía sobre el tema y a la iluminación de zonas descuidadas por la historia tradicional en México. El libro insiste en la distinción entre los conceptos de autonomía e independencia por medio de un repaso de los proyectos juntistas del Ayuntamiento y la Audiencia de México en 1808. Se estudian también las ideas republicanas y monárquicas, el imaginario imperial y las teorías federalistas y centralistas, a través de una revisión exhaustiva de la literatura política de las dos primeras décadas poscoloniales. Pero siempre, junto al análisis del discurso y la historia de las ideas, se revisa la participación de instituciones, como la Presidencia de la República o el Congreso Federal, y el papel de los pronunciamientos militares, las logias masónicas, las facciones parlamentarias y las corrientes de opinión.