En años recientes México se ha convertido en un destino con un creciente atractivo para la inversión inmobiliaria financiada por residentes en el extranjero, ya sea en el sector de desarrollo de vivienda en zonas turísticas, para el desarrollo de espacios comerciales, para la construcción de edificios de oficinas, o bien para la urbanización de grandes extensiones de terrenos que se lotificarán para destinarlas a casas habitación, espacios deportivos, comerciales, etcétera. Los fondos que utilizan los inversionistas para el desarrollo de estos proyectos tienen orígenes diversos, ya sea en cuanto a las jurisdicciones de las que provienen, o bien al modo en el que están estructurados los vehículos a través de los que se realizan las inversiones.