Este relato narra la historia de la propia autora, descendiente de sobrevivientes del Holocausto, quien, a los quince años, tuvo la lucidez para descubrir que la única manera de romper las barreras que fomentan la incomprensión, la intolerancia y la injusticia es ir más allá de nuestras raíces y tradiciones culturales: aprender acerca del otro.