Desde la perspectiva de los perdedores –los países pobres, las mujeres, los niños, los jóvenes, el ambiente y la paz–, los autores presentan una visión integral de los cuatro problemas de mayor relevancia en este cambio de milenio: la pobreza; la destrucción ambiental; la discriminación de género, étnica y de las minorías; la violencia, los enfrentamientos bélicos y el crimen organizado. Académicos de los cinco continentes ofrecen alternativas pacíficas de resolución de conflictos con respeto a la pluralidad cultural, ambiental y social, a fin de garantizar a las generaciones venideras un mundo sustentable, equitativo y que respete a los más desprotegidos. Proponen un nuevo concepto de seguridad, basado en los derechos humanos y en el acceso a condiciones básicas de vida, que se lograría con una educación para la paz iniciada desde la más temprana niñez en contextos culturales diversos, donde los niños y los adultos aprendan a resolver de manera constructiva sus conflictos.