La inquietud primordial de los autores no es otra que erradicar de la mente del lector la falsa idea de que la ética se reduce a una serie de sanciones, a una pesada carga de deberes y obligaciones o a un código de normas que cuando no son molestas y aburridas, se expresan como ideales tan loables como difíciles de alcanzar, sobre todo en los tiempos modernos.