Años después de abandonar el mundo artístico neoyorquino, la protagonista acepta —casi a su pesar— asistir a una cena organizada por antiguos amigos. El encuentro, en teoría, rinde homenaje a Rebecca, una amiga íntima fallecida por sobredosis. Pero pronto se revela como lo que realmente es: un acto social más, destinado a celebrar a una actriz de moda.
Sentada de nuevo en ese sofá blanco, rodeada de artistas, comisarios y críticos —ambiciosos, brillantes, ensimismados—, la narradora observa y disecciona en silencio: gestos, vínculos, imposturas, fracasos. Todo mientras trata de esquivar la pregunta más incómoda: qué hace ella allí.
En la estela de Thomas Bernhard, Zoe Dubno convierte esta cena en una autopsia feroz del ecosistema cultural contemporáneo. Felicidad y amor explora el vacío moral de una élite que confunde privilegio con virtud y pertenencia con identidad, y traza un retrato incómodo sobre el deseo —tan humano— de formar parte de un entorno que, en el fondo, resulta hostil.