Este libro contiene un único y extenso poema, uno de los más hermosos de nuestra poesía reciente. Un poema dividido en tres tiempos distintos: el del hospital, el de la conversión en humo –la cremación– y el de la ausencia –no siempre terrible–. Un poema que entronca con muchos otros, pero en especial con estos versos de Emily Dickinson: «Mi amigo debe de ser un pájaro, / porque vuela. / Mortal debe de ser mi amigo, /porque muere».