De forma tan indescifrable como recurrente, aparecen colgados, a manera de extrañas ofrendas, distintos recordatorios en el llamado "árbol de las canastas", en una colonia de la ciudad de México. Cada uno corresponde a una víctima de un misterioso e inubicable asesino; nadie, sin embargo, puede dar con éste ni explicar tantas muertes.