Las palabras fueron invitadas a esta casa y presurosas llegaron y se instalaron en ella.
Ahora hay palabras en la cocina, en los cuartos y en la sala; palabras entre los armarios y floreros; palabras sobre las mesas, las sillas y las camas; palabras saboreando los frascos de mermelada y ls ollas de la comida; palabras midiéndose pantalones y zapatos, resbalando por las escaleras, rebrujando entre bolsas y cajones.
Ellas son el principio...pero también son el fin. Si tú entraras en este preciso momento -y te invitamos a que lo hagas-, primero escucharías sus ecos, sus ritmos, sus cantos. Después, al cruzar el umbral, las verías como cintas de colores recorriéndolo todo, formando sorprendentes figuras, tejiendo y destejiendo historias, sentadas cómodamente en medio de una frase, o escondiendose, las muy taimadas, adentro de un texto.