Juanito Santa Cruz, hijo único de una rica familia de comerciantes, es un joven atractivo, ocioso y caprichoso, con más amor propio que conciencia. Obedece a su madre y se casa con su prima Jacinta, «una chica de excelentes prendas, modestita y delicada», dejando atrás —solo en apariencia— su relación con Fortunata, una mujer apasionada, pobre y marcada por su condición de «víctima del hombre».
Pero Fortunata no encaja en ese destino sin resistencia: «Pueblo nací y pueblo soy», afirma, mientras aspira, al mismo tiempo, a ser «honrada», a convertirse en aquello que Jacinta representa. De la tensión —y la compleja síntesis— entre ambas surge una de las grandes cumbres de la narrativa española.
Publicada entre 1886 y 1887, Fortunata y Jacinta es la gran novela de Madrid: un fresco deslumbrante que recorre sus clases sociales a través de una galería de personajes inolvidables. Con un dominio extraordinario del lenguaje coloquial y una cercanía única con el lector, Galdós construye un realismo que trasciende lo documental para adentrarse en las ambigüedades morales, los sueños y las contradicciones humanas. Porque, quizá, la virtud y la cordura no siempre son más que otra forma de conveniencia social.