Sus conocimientos anatómicos debieron ser bastante profundos, pues cuando afronta la realización de un desnudo, como por ejemplo vemos en las distintas versiones de Cristo crucificado o en los torsos de los distintos sayones de sus pasos, la precisión con que son tratados músculos, venas y tendones es propia de un especialista; ahora bien, tan importante, como eso es la piel que los recubre, en cuya representación es un incuestionable maestro.