Lo que en tomos anteriores era una misión más entre tantas ya no alcanza para describir el momento de Gantz 31: la humanidad está devastada, Tokio se reduce a cenizas y cada integrante del equipo Gantz libra su propia batalla por separado. Hiroya Oku lleva a Kurono a una pelea solitaria centrada en rescatar a Tae, aunque antes debe salvar a otro grupo de abducidos que enfrenta el mismo destino, en un tramo de la serie que empieza a insinuar el inicio de una rebelión abierta contra el sistema del juego.