El niño –ni sólo interioridad ni sólo reacción a los estímulos, ni todo espontanead ni todo pasividad– plantea a la investigación pedagógica y a la experiencia educativa una serie de interrogantes con respecto a la diferente constitución y a la progresiva diferenciación de su especial capacidad para interactuar con el mundo exterior.El ensayo que aquí presentamos trata de explorar la génesis y el desarrollo del apretado intercambio de mensajes que aplica el niño en su diálogo con las personas, con las vicisitudes humanas, con las experiencias, con las cosas, consigo mismo, con el mundo: un diálogo del que nace y en función del cual se definen y se especifican estructuras, modalidades, contextos, fases y expresiones de la capacidad relacional.