Un niño escribe los pecados en una hoja. Un tío pone un anuncio en el periódico como muerto. Un padre le da a su hijo botellas de vino. Un abuelo ve juicios en la televisión para sentir miedo.
Es en una familia donde el machismo y la violencia dan orden a la vida que comienza esta historia de búsqueda y reconstrucción del pasado, pero también de crecer y conquistar la ternura, la capacidad de comunicación y comprensión del otro.
Un fresco de una sociedad rural portuguesa que, al borde del cambio de siglo, todavía estaba en proceso de modernización.