GINA TARDITI Y FERNANDO ARTIGAS SABATES
Sin duda, todos seremos tocados por lo menos alguna vez en la vida por la muerte de un ser querido, además de otras pérdidas que habremos de enfrentar y que nos harán entrar en duelo, un proceso natural y deseable para retomar la vida -que, aunque cambiada por necesidad, invite a vivirla nuevamente- de manera plena. El duelo conlleva un gran trabajo que incluye reaprender todo aquello que la pérdida ha trastocado -a nivel personal, familiar, social, así como en los planos emocional, cognitivo, conductual y espiritual- y que se daba por sentado acerca de cómo vivir. Las grandes pérdidas hacen que el mundo se vea, se sienta y se piense distinto porque en realidad: ¡Es distinto! Asumirlo nunca es fácil y no existe para los dolientes una receta que los lleve por un camino recto y seguro.