Presenta una hermenéutica que responda a las necesidades de la filosofía en la actualidad. Para ello aprovecha recursos antiguos y clásicos, como el concepto de la analogía. Y también elementos del pensamiento más reciente, como las signaturas, signos sutiles que señaló Michel Foucault en Las palabras y las cosas, y que han sido muy bien aprovechadas por Giorgio Agamben.