Thomas Munck traza, por primera vez, una «historia social» de la Ilustración vista a escala europea. En esta obra se estudia la forma en que las nuevas ideas de la ilustración llegaban al público, a través de la multiplicación de los libros y los panfletos, de la expansión de la prensa, entre otros. Las ideas difundidas por estos medios contribuyeron a minar en las mentes las viejas certezas, a la crítica de la actuación de los gobernantes, a modificar la relación entre el estado y el ciudadano y a difundir ideas de reforma social.