HISTORIA Y LEYENDA DE COYOACAN (SC704)

HISTORIA Y LEYENDA DE COYOACAN (SC704)

Editorial:
SEPAN CUANTOS
Año de edición:
ISBN:
978-970-07-1579-7
Páginas:
149
Encuadernación:
Tela
Clasificación:
INTERES GENERAL
$110.00 MXN
IVA incluido
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En este año de 1971 cumplo 30 de vivir en Coyoacán. Casi la mitad no podría decir si la más feliz, pero sí que la más fecunda, de mi vida. Un balance somero señala en esos años algunas fechas importantes en mi carrera de escritor 1946, premio Ciudad de México por la Nueva Grandeza Mexicana, escrita en el estudio que entonces construí al fondo del jardín para aislarme a escribir mis Memorias tarea interrumpida y no aún reanudada. En 1947, al colaborar con Carlos Chávez en el lanzamiento del Instituto Nacional de Bellas Artes, tres obras teatrales escribí en la tranquilidad de Coyoacán Don Quijote en 1947, Astucia en 1948, y La Culta Dama, que estrenaría con gran éxito en 1950. Pocos tres años más tarde, aprovecharía la experiencia teatral adquirida en Bellas Artes, para abrir en el Coyoacán aún apacible y provinciano de 1953 un pequeño teatro La Capilla, que con su restaurante anexo, ha sido desde entonces mi refugio y mi centro de operaciones. Cuando el 20 de enero abrí La Capilla con la obra italiana que rebauticé El Presidente Hereda, era difícil localizar, entre calles de tierra mal iluminadas, la calle de Madrid 13 en Coyoacán. Todo mundo acudió, sin embargo. Dejo para otro lugar, de que hablaré adelante, los detalles de la ya larga vida social y política de La Capilla. En ella reanudé la creación teatral. De 1953 en adelante escribí y produje en La Capilla A ocho columnas, Diálogos y entregué a otros teatros, Yocasta o Casi, Cuauhtémoc y La guerra de las gordas. Otras obras teatrales Ha vuelto Ulises, El sofá, El espejo encantado no han sido profesionalmente representadas en México pero fueron escritas en Coyoacán. En 1965 fallecido cuatro años antes mi entrañable amigo don Artemio de Valle Arizpe, el presidente Díaz Ordaz me honró con disponer que sucediera a don Artemio como Cronista de la Ciudad. En ese carácter y recientemente ganada mi pasión por los estudios prehispánicos que me indujo la admiración profunda por el Padre ángel María Garibay K., mi producción se orientó más a la historia que al teatro.

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