La imagen social es el modo en el que el individuo se percibe a sí mismo y quiere ser percibido por los demás, la representación que el hablante crea durante la interacción. Este concepto es básico en la teoría de la cortesía verbal y connatural a la interacción mediática, que crea unos personajes dirigidos a aumentar los niveles de audiencia. El moderador, los colaboradores, el público que interviene y se constituye en un miembro activo más del espectáculo mediático, crean una nueva identidad, roles que cumplen el fin básico en este tipo discursivo: entretener, captar la atención del auditorio. Para ello recurren a la descortesía como una estrategia más de autoimagen.