Esta obra analiza los orígenes y la evolución reciente de la crisis financiera de Estados Unidos, así como los efectos asimétricos que ésta ha surtido sobre las economías de Canadá y México. No obstante que Canadá tiene una economía más abierta y mejor integrada comercial y financieramente con Estados Unidos, México resulta ser la nación más afectada en materia de crecimiento económico. Para explicar este fenómeno, se estudian tanto los canales de transmission de la crisis de Estados Unidos hacia sus socios comerciales de América del Norte, como las políticas anticíclicas instrumentadas por cada gobierno.