El concepto de imperio se ha modificado. En la actualidad a diferencia de un pasado reciente, estamos en presencia de un imperio sin evidencia territorial en el que la política se reduce a una función de mercado. En el imperio sin centro la sociedad pierde su capacidad de producir auténticas decisiones; desde este encuadre se analizan las nuevas tensiones generadas por este proceso, que se reflejan en las crisis de la política, del trabajo, del sistema educativo y del choque entre el proceso productivo y el ecosistema.