La idea es que en la primera novela tendría la apariencia y en la segunda, la realidad, esa antigua contraposición que ha informado al género novela desde sus comienzos. Pero la realidad es más compleja y no siempre se deja captar de un modo absoluto. El resultado de este atrevido experimento son estas dos novelas que, por primera vez, aparecen juntas en un solo libro en el que se discuten las implicaciones de lo que quiso hacer el novelista.