En esta su primera novela, Eunice Mier relata la historia de Joseph, un hombre que nació con una extraña enfermedad: no cuenta con el sentido del tacto. Así, Joseph aprende a vivir sin sentir, bajo la mirada estupefacta de los otros. Es inmune al dolor de las quemaduras y a la incomodidad de la comezón, pero incapaz de sentir la brisa del aire o la caricia de una amante. La enfermedad nos demuestra, a través de este personaje, que existe un dolor más allá del meramente físico: el sufrimiento, destructor del alma, derivado de no sentir.