Este libro clásico, agotado, que hoy ponemos nuevamente a disposición de los lectores interesados, consiste básicamente en una discusión metodológica sobre el significado y el alcance de la investigación participante (principalmente, en contraposición al positivismo y al empirismo, como formas de la investigación tradicional). Es un estudio de las facetas adecuadas e inadecuadas de este método de investigación, de su uso y su abuso, de su coherencia metodológica e ideológica. Y es seguramente en este último punto donde el libro, por otra parte muy claro y conciso, alcanza su apogeo: ¿Cuál es la ideología que subyace en la investigación participante? aquí el autor hace gala de una profunda capacidad crítica y autocrítica, adelantando en su momento temas que sólo más adelante, durante el llamado posmodernismo, alcanzaría su real dimensión.