Al indagar en la fragmentidad, Guadarrama no al establece tanto del paisaje (pues casi en general establece un horizonte, elemento que dota convencionalmente de integridad a las marinas y paisajes), cuanto en la dinámica de las relaciones que saltan y cortan entre sí las piezas dispuestas sobre el muro. Javier Guadarrama da un paso más, dentro y fuera de la tradición, afrimando algo que no debemos olvidar: el apisaje es historia a la par que naturaleza, y que además existe una hstoria del arte de la naturaleza.