Jorge Chuey es uno de esos hombres que, en la conjunción de sus dos apellidos, lleva la huella nominal de lo diverso: dos o más razas, dos o más tradiciones lingüísticas se fueron entrecruzando -en momentos úncios e indeterminables- para encarnarse en esta persona. Él se reconoce como "descendiente de la soldadesca revolucionaria (una rielera y un Juan), de mineros y de un campesino".