El cibercrimen o ciberdelito representa uno de las nuevas amenazas no solo a la sociedad y a las instituciones públicas, empresariales y financieras, sino sobre todo plantea un reto a los sistemas jurídicos y a la administración de la justicia de los países, ya que por lo general el cibercrimen tiene un componente transfronterizo y multinacional que utiliza distintos conductos como pueden ser los sistemas de cómputo, internet y los sistemas móviles de comunicación que son controlados por bandas de delincuencia organizada o individuos que operan en solitario y que se encuentran dispersos alrededor del mundo para atacar los equipos informáticos y cómputo de los gobiernos o bien, para defraudar a ciudadanos y obtener ganancias ilícitas con base en una creciente economía subterránea dedicada a comercializar información financiera en la red. Precisamente, uno de los temas que actualmente se están analizando a nivel internacional y regional es el cibercrimen o ciberdelincuencia. Actualmente se calcula que existen cerca de 2 billones de usuarios de internet en todo el mundo, de los cuales 475 millones se encuentran en Europa; 266 millones en América del Norte y poco más de 205 millones en Latinoamérica y el Caribe.