Los primeros tomos estiraban cada gesto de acercamiento entre Sawako y Kazehaya como si fuera un logro enorme; dieciocho entregas después, esa timidez por fin empieza a ceder terreno. Kimi Ni Todoke 18 reúne un primer beso, una confesión a las dos de la madrugada y una Navidad que llega cargada de sentimientos, mientras Sawako sigue madurando a su propio ritmo, sin perder jamás su costado más genuino.