A lo largo del año, los árboles cantan #Mece, mece#. Chicos o grandes, todos cantan con todo su cuerpo. En primavera su canción es alegre, porque han despertado, su savia vuelve a circular y sus hojas a crecer. En invierno, en cambio, su canción es triste porque entran en hibernación para soportar los duros fríos. Los animales son buenos amigos de los árboles, ya que los ayudan a esparcir las semillas; los árboles a cambio les dan comida y un lugar donde vivir. Pueden llegar a vivir miles de años y crecer mucho muy altos. Pero todos los árboles empiezan con una semilla. Crecen y al morir, se reintegran a la naturaleza, convirtiéndose en nutrientes para la tierra. Detalladas ilustraciones ofrecen información adicional para los lectores.