En esta casa antes vivía alguien, pero ahora parece no haber nadie. ¿O quizá sí? Al recorrer sus habitaciones encontramos objetos cotidianos —una mesa, un reloj, una lámpara, una cama, unas botas— mientras una inesperada presencia añade misterio, humor e ironía a cada página.
Con la inconfundible mirada de Jon Klassen, La casa sin nadie dentro convierte la exploración en parte de la historia. Su formato con forma de casa y los troqueles de puertas y ventanas permiten asomarse a la siguiente habitación y, al mismo tiempo, volver la mirada hacia aquello que hemos dejado atrás.
Las ilustraciones avanzan desde los tonos luminosos del día hasta los colores apagados de la noche, creando una progresión perfecta para acompañar la lectura antes de dormir.