Hoy hay en el mundo 175 ciudades de más de un millón de habitantes. Las 13 más pobladas se sitúan en Asia, África y América latina. Hay 33 megalópolis anunciadas para el 2015 y sólo una de las diez más grandes -Tokio- será una ciudad rica. En semejante contexto, el modelo de la ciudad europea, concebida como una gran aglomeración que reúne e integra, está en vías de desaparición. El espacio ciudadano de ayer pierde terreno a favor de una metropolización que es un factor de dispersión, de fragmentación y de multipolarización. Antes la ciudad controlaba los flujos; hoy ha caído prisionera en la red de esos flujos y está condenada a adaptarse a ellos, a desmembrarse. Así, se debilita considerablemente su dimensión política: la ciudad que prometía integración y solidaridad tanto como seguridad ha sido reemplazada por una ciudad de múltiples velocidades, una ciudad que separa los grupos y las comunidades manteniéndolos a distancia.