Interesado por la investigación de las religiones, en particular en los procesos de conversión y seducido fuertemente por la historiografía, Alejandro Tapia convirtió el estudio de las crónicas del siglo XVI de la Nueva España en el objeto principal de este libro.
Es a partir de la curiosidad de poder construir un mundo (el medieval-renacentista), que surge fuertemente en el autor la seducción por indagar y aclarar el contexto de estos textos. Y es a partir de este diálogo, de las crónicas con lo prehispánico, que su quehacer historiográfico queda ejemplificado en este ensayo. Por ello - advierte Tapia- , el lector tendrá que aceptar que se mencione constantemente la ´duda curiosa´ de aprehender un mundo indígena a partir de uno cristiano, mientras que aquél se interesa por la reconstrucción historiográfica de sus fuentes. Y continúa el autor: ´... a partir de que las crónicas son el producto de un quehacer social de un momento histórico de la vida ´literaria´, se hace necesario dirigir nuestro interés hacia el estudio de las condiciones que dieron origen a esa producción de libros durante el siglo XVI y en particular en la Nueva España.´ El estudio que el lector tiene en sus manos está centrado en el libro como símbolo de este quehacer, y aplicado hoy a las crónicas del siglo XVI novohispano, hablan de otro quehacer en el cual condensan múltiples cambios, de objeto,intencionalidad,tiempo,requerimiento y necesidad, constituyéndose así como símbolos de conversión.