En este segundo tomo de la serie las aperturas temáticas y los nudos problemáticos se abren a un arco de consideración todavía más amplio. Suele adjudicarse a la expresión clásica, o a veces hegemónica, de la filosofía la condición de que abre brechas o establece derroteros que finalmente se consolidan como el camino más acostumbrado o seguido en la filosofía, confiriendo a las voces que expresan disidencias la condición de líneas de fuga o trayectos más escarpados, pero que de ningún modo conducen a destinos inciertos o a laberintos sin salida.