¿Qué ocurre cuando el progreso de un país se construye sobre historias que nadie quiere contar?
En La fosa abierta, Brigitte Vasallo parte de su propia historia familiar para reconstruir una memoria atravesada por dos grandes silencios: el impuesto por la violencia de género y el provocado por la dictadura, la Transición y las narrativas oficiales del progreso.
El recorrido comienza en la sierra de Chandrexa de Queixa y se extiende hacia la diáspora rural que acompañó el desmantelamiento del campo precapitalista en el sur de Europa durante los llamados milagros económicos de los años cincuenta. En el centro se encuentra la historia de su madre, que trabajó como empleada doméstica en París, y las cartas que Vasallo dirige a Gilles Charmat, el niño al que aquella cuidó. Sus palabras y el silencio que reciben como respuesta revelan hasta qué punto la memoria de las clases subalternas puede quedar en manos de quienes tuvieron el poder de escribir la historia.
Entre la tradición oral y la literatura escrita, entre la memoria individual y el relato colectivo, Vasallo busca un lenguaje capaz de recuperar aquello que quedó fuera de los monumentos y de los archivos. La identidad txarnega, reapropiada desde una mirada queer, se convierte en un punto desde el que interrogar la clase, el género, el desplazamiento y la pertenencia.
Un artefacto literario y político sobre la memoria, la diáspora y las vidas sepultadas bajo el relato del progreso.