Saladino tiene un sueño: su sobrina Rosamund, hija del caballero inglés Sir Andrew D'Arcy, es sacrificada. Saladino vive obsesionado porque, según ese sueño, sólo sacrificándola podrá devolverle la paz a su pueblo. Es así como ordena secuestrarla y llevarla a su palacio en Damasco, pero en el trayecto, Rosamund es secuestrada por Al-jebal, jefe de la secta de los Asesinos y enemigos del sultán. Sus primos, Godwin y Wulf, lograrán rescatarla, pero los habitantes de Jerusulén sólo se salvarán si Rosamund vuelve con su tío para morir. Ella acepta, pero Saladino, al darse cuenta de que éste es el sacrificio que él había visto en su sueño, se conmueve y la deja libre.