En el mundo clásico, el pensamiento religioso, los hábitos sociales y la divergencia entre lo masculino y lo femenino dieron lugar a un peculiar arte erótico cuyo estudio ayuda a entender la compleja naturaleza de estas sociedades. Carmen Sánchez no plantea aquí un ensayo sobre la sexualidad en el mundo griego y romano, sino un recorrido por el imaginario visual del erotismo clásico, donde los textos se han tratado como ilustraciones con la intención de entender, explicar y, sobre todo, oír las imágenes.