Respondiendo a la invitación de Saki, Kanon asiste a su recital de piano.
Antes de que comience, se encuentran y platican un poco. Entonces, Saki la mira firmemente a los ojos y, con voz decidida, le confiesa Yo... En el recital de hoy... ¡¡tocaré solamente para ti, Kanon!!
Al escuchar esas palabras, Kanon no puede evitar recordar el dia en que vio a Saki por primera vez. Y cuando la observa interpretar Claro de luna, una oleada de emociones la envuelve por completo.
Cuando el recital termina, el corazán de Kanon late con fuerza siente le necesidad do expresarle a Saki cuánto la conmovió su presentación... y también sus propios sentimientos.
Lo que no se puede ver y lo que no se puede reemplazar entre dos chicas.