Nadia está a punto de cumplir quince años y todavía no se ha enamorado. Cree que el amor es algo especial y aunque se siente diferente porque caDaniel es solo unos meses mayor que ella y tampoco ha encontrado el amor, pero ha conocido el dolor de la muerte. Precisamente, ese momento de honda tristeza marca el encuentro de los dos jóvenes. Luego, las señales del destino y la sabiduría de un abuelo, hacen que Nadia y Daniel comiencen su historia de amor.