Esta historia la contaremos en detalle, de manera exacta y minuciosa; pues, ¿acaso lo amena o larga que se nos hace una historia depende del tiempo que toma contarla? Más bien al contrario, sin temor al reproche de haber exagerado en la meticulosidad, nos inclinamos a pensar que sólo es verdaderamente ameno lo que ha sido narrado con absoluta meticulosidad.