Llegas a casa después de un día largo de trabajo: estás cansado por haber discutido con compañeros y porque algunas cosas no salieron como esperabas. No quieres pensar en nada más; pones tu serie favorita en la tele y agarras una bolsa de papas de la cocina. Te sientas y te dejas llevar por el delicioso crujir en la boca y la satisfacción de los sabores, que se sienten como un abrazo al alma.
Durante años nos han enseñado a desconfiar de nuestro cuerpo, a seguir reglas externas y a vivir la alimentación desde la culpa, la restricción o el exceso. La paz empieza en el plato propone un camino distinto: reconstruir la relación con la comida y con nuestro cuerpo desde la consciencia plena, la autocompasión y la libertad.
¿Has escuchado sobre la alimentación emocional? ¿Conoces la técnica del 80 %? ¿Sabes cómo “hacer tierra” o tomarte un momento para estar presente antes de comenzar a comer? ¿Acostumbras a agradecerle a tu cuerpo por todo lo que te permite hacer? ¿Sueles pensar en lo que tuvo que pasar para que un alimento llegara a tu mesa? El objetivo que plantea Monserrat Resendiz no es que comas “perfecto”, sino que vuelvas a confiar en tu cuerpo, honres tu hambre y tu saciedad, y transformes la culpa en gratitud.