Un niño de diez años es todo un mentiroso, y lo peor es que no puede dejar de decir mentiras, a pesar de sentirse mal por ello. Por culpa de todas esas mentiras, se mete en muchos líos.
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información