Los movimientos de protesta de perfil ambientalista han cobrado una importancia crucial para definir límites a la actuación de una sociedad que en el entusiasmo consumista, depreda los recursos naturales sin responsabilidad alguna. El caso del proyecto nucleoeléctrico de Laguna Verde es un ejemplo nítido de la soberbia que el discurso modernizante adquiere por encima de las necesidades inmediatas de la población.